Hace ya un tiempo que se ha extendido el uso de las phantom shares en empresas de sectores emergentes, lo que lleva a preguntarse la razón de su éxito y si son verdaderamente un mecanismo útil que se seguirá popularizando o de lo contrario acabará en desuso en el futuro.
En primer lugar, cabe mencionar que la naturaleza de esta figura no está regulada por ley, lo que la hace extremadamente flexible: las phantom shares son la concesión por parte de la empresa de una serie de derechos económicos a favor de determinados empleados o colaboradores, que equivaldrían en la práctica a los derechos económicos de los socios. De esta forma, el empleado se beneficia económicamente de una retribución variable adicional y los socios tienen la ventaja de retener el capital, evitando la entrada de minoritarios y así potenciales futuros conflictos.
Aunque los beneficiarios no devienen socios, las phantom shares deben ir en cualquier caso vinculados al capital social de la empresa y es común pactar con el empleado que si hay una ampliación de capital las phantom shares concedidas se ampliarán proporcionalmente, para así garantizar que estos derechos económicos no queden diluidos.
Las phantom shares se han popularizado sobre todo en start ups de sectores emergentes que precisan empleados técnicos clave para su desarrollo de negocio, y cuyos perfiles están muy demandados en el mercado. Sin embargo, este mecanismo puede en realidad ser útil a cualquier tipo de empresa, grandes o pequeñas, de reciente constitución o ya consolidadas.
Los abogados mercantilistas tratamos en nuestro día a día numerosos conflictos entre socios, algunos de ellos iniciados por minoritarios quienes gozan de ciertos derechos por ley. Gran parte de estos conflictos acaban judicializados, lo que supone años de luchas internas, litigios y tensas negociaciones que sin duda repercuten en la marcha de la empresa hasta llegar en ocasiones a afectar a su viabilidad.
Las phantom shares evitan por tanto la entrada en el capital social de socios minoritarios con sus consiguientes derechos políticos (votos en la Junta, capacidad de solicitar información, auditorías, etc.) y otorgan lo que más suele interesar al empleado, esto es, derechos económicos sobre los resultados de la empresa. Las phantom shares son también en la mayoría de los casos la contraprestación por el compromiso de permanencia en la empresa del empleado que las recibe, de forma que supone un incentivo tangible para que el empleado permanezca comprometido y motivado con el proyecto.
Así pues, en Martí & Associats recomendamos tener en cuenta esta figura y podemos facilitarles más información y ayudarles a considerar si las phantom shares pueden ser útiles para su empresa a la hora de mantener, fidelizar y motivar a sus empleados y colaboradores clave.