Desde su aparición, las redes sociales han cambiado paulatinamente nuestros hábitos, principalmente nuestra manera de comunicarnos e informarnos. Las redes sociales constituyen una fuente de información actualizada e ilimitada con solo sacar el teléfono de nuestro bolsillo.
En cuestión de segundos podemos saber de primera mano las noticias de actualidad, opiniones sobre cualquier asunto, la celebración de un nuevo evento de nuestro interés o el seguimiento de un partido de fútbol, entre otras muchas cosas.
Las redes sociales también han cambiado la forma de hacer publicidad y de acceder al consumidor y con ello ha surgido el marketing de Influencers, que consiste en conseguir colaboraciones entre marcas e Influencers para lograr mayor visibilidad de un producto concreto.
Si la aparición de los Influencers y de una estrategia de marketing propia no suponía ya suficiente novedad, llega ahora a Instagram un nuevo fenómeno: los “Influencers virtuales”.
Lil Miquela (@lilmiquela) y Shudu Gram (@shudu.gram) son dos personajes de Instagram cuya popularidad ha crecido de forma exponencial desde que abrieran sus cuentas en 2016. Entre ambos perfiles, suman ya más de 1,2 millones de followers en Instragram.
Al igual que otros Influencers, participan en campañas publicitarias, publican posts en Instagram vistiendo prendas de ropa de las principales marcas y hacen apariciones con otros personajes famosos.
Sólo hay un problema: no existen.
Tanto Lil Miquela como Shudu Gram son personajes hiper realistas creados por ordenador. Tras ellos hay un diseñador gráfico que se encarga de crear imágenes de estos personajes en su “día a día” y subir dichas imágenes a Instagram.
Al igual que sus homólogos de carne y hueso, los Influencers virtuales deben cumplir con las obligaciones de las leyes de publicidad, deben firmar contratos de colaboración con las marcas y deben pagar impuestos por todas las ganancias que este negocio les reporte.
No son ellos, evidentemente, los que serán sujetos de todas estas obligaciones, sino sus creadores, los cuales tendrán que cumplir con todas esas obligaciones como si de un Influencer “real” se tratara.
Como en cualquier negocio, en algún momento u otro surgirá un problema legal. Es por ello que nuestra recomendación es recibir consejo experto y estar un paso por delante de cualquier problema legal que pueda aparecer.
En próximos artículos trataremos todos y cada uno de los aspectos legales que pueden afectar a este fenómeno, incluyendo los derechos de autor del creador del Influencer virtual y la protección del personaje frente a terceros.