En los últimos años, con la mercantilización de las redes sociales, las estrategias de marketing tradicional han sucumbido ante la efectividad y el ahorro de costes del marketing digital.
De entre las redes sociales donde lanzar una campaña publicitaria efectiva, las marcas coinciden en que Instagram es la mejor opción.
Imaginemos el enorme coste de un anuncio en la televisión en horario prime time y comparémoslo con el coste de realizar una campaña publicitaria en Instagram.
En el primer caso, no es posible dirigirse a una audiencia en concreto y no existen instrumentos fiables para analizar el impacto del anuncio. En cambio, en el segundo, la marca que realiza la campaña publicitaria establece el target exacto que considera que puede estar interesado en su producto o servicio y tiene estadísticas fiables del grado de aceptación (o engagement) de esa campaña publicitaria.
Por este motivo, las marcas se afanan en conseguir un nombre de usuario en Instagram que coincida con el de su marca, puesto que Instagram concede los nombres de usuario según disponibilidad (first-come, first-served).
Este sería el caso de una marca ya registrada que abre un perfil en la red Instagram y lo usa para promocionar sus productos o servicios.
Pero ¿qué pasa cuándo sucede a la inversa? Si un usuario de Instagram realiza un uso comercial de su nombre de usuario, ¿puede posteriormente registrar ese nombre como marca?
Debemos tener en cuenta que la mayoría de Influencers usan sus nombres de usuario como si de una marca se tratara y que, a su vez, usan esa marca para vender sus propios productos o productos de terceros.
Respondiendo a la pregunta que planteábamos anteriormente, debemos decir que sí, se puede registrar un nombre de usuario en la Oficina de Marcas y Patentes y que sea considerado una marca registrada. De hecho, es muy recomendable proceder al registro de la marca y así protegernos contra el uso de la marca por terceros.